Lo cierto es…

23 octubre, 2011 § 1 comentario

Nef!

Una forma vertiginosa de verlo, captada en 2010 en mi patio.

Lo cierto es que podíamos haber vivido simplemente en el sistema capitalista sin necesidad de pensar que lo estábamos aguantando. Al contrario, era lo natural. Como los peces de la pecera de El sentido de la vida (¿Dónde está Georges?). Y esto era algo bien preparado para no tener que aguantar ni aguantarse de nada, y ahora resulta que ya no podemos aguantar el sistema capitalista. ¡Córcholis!

Parece que siendo capitalistas esto comenzaba a no ser aquello que esperábamos del sistema en sí, que a lo mejor ser capitalista no era lo mismo en según qué nivel del capitalismo, etcétera. Por eso, los capitalistas pobres manifiestan a menudo que ya no aguantan más. Hay, a continuación, un legión de capitalistas burócratas que están convencidos de que preservan la democracia capitalista a partir del momento que mantienen a raya a los capitalistas desposeídos. Hay también capitalistas ricos fuertemente convencidos de que ese es su estado natural. El resto son bancos capitalistas y corporaciones capitalistas y fabricantes capitalistas de cosas que valen realmente la pena, como armas capitalistas, tiempo capitalista, espacio capitalista y el propio capitalismo como sistema en venta. Dejemos también un espacio capitalista para la ingenuidad capitalista de la idea de su perpetuación sin la existencia de las guerras capitalistas. ¿Cómo será recordada esta época capitalista?

Antes de poner más preguntas (aunque algunas sean retóricas, es evidente que los signos de interrogación molestan), hagamos esta pausa. Una vez hecha la pausa, sigamos con las preguntas:

Capitalistas engañados, apaleados, expoliados, ninguneados, próximamente arrinconados en los pasillos de urgencias. Los que gritaban en aquella viñeta del Roto: ¡Menos petróleo y más gasolina! ¿Quemados? ¿Indignados? No es tan difícil entender que después de tantos años de televisión controlada nadie  o casi nadie sepa de dónde viene el peligro, ¿no? Pero no ha cambiado gran cosa desde hace muuuuuucho tiempo… El único problema es que ahora hay que establecer una división dolorosa entre pringados capitalistas clase A y pringados capitalistas clase B. Los pringados capitalistas clase A creen a pies juntillas que preservan el sistema de cualquier forma con tal de propiciar la aniquilación memorial del individuo clase B. Es decir: demostrar, como sea, que hay una buena parte de la población que no lo es o no debería serlo. Fascinante. Lo siento, a mí tambien me sabe mal. A nadie le gusta compartir ni la riqueza ni la pobreza. Aún diría más: a nadie le gusta compartir ni la riqueza capitalista ni la pobreza capitalista. Abundo: a nadie le agrada compartir el capitalismo, una cosa tan personal y propia… pero son millones de personas, ustedes sabrán… y eso sin contar con los que no han tenido la oportunidad de disfrutar de las extraordinarias posibilidades del capitalismo: diversión asistida, exaltación de la vitalidad como única forma de reconocimiento de la vida, denigración de los viejos, ocultación de la muerte y una idea práctica de la esperanza basada en plazos.

¡Sopas! Si no fuera por la cantidad de medios de difusión de las ideas que ahora mismo (y no crean que en tantos sitios) podemos usar para decir tonterías y/o cosas serias, de todo esto saldría una Biblia (o, para generalizar, un libro sagrado) que dejaría patidifuso a vaya usted a saber quién que aún dedicaría tiempo a a saber qué decían los de antes y probablemente asistiría al mismo tipo de transmisión de masacre en diferido que ha sido la historia humana hasta el advenimiento del pensamiento postmoderno, donde todo es en directo.

Aunque no rechazo la posibilidad de un memorándum, me quedo con esto.

Lean Philip K. Dick todo lo que puedan.

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§ Una respuesta a Lo cierto es…

  • emdiuendavid dice:

    Sí, no saber d’’on ve el perill… Quina ignorant tragèdia. És més, pensar que qualsevol moviment (per rebatre el perill) és perillós… I immobilitzar-se, fins esdevenir un blanc perfecte.
    Als capitalistes poderesos, sigui quin sigui el seu poder, no els cal ni tenir punteria…
    Excel•lent text! I ja en van uns quants!!

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