¿Sabemos para qué sirve la cultura?

2 diciembre, 2011 § 6 comentarios

Un ejemplo del profundo valor de la cultura en el territorio que habito: "si hay que respetar las antiguas señales viales, pues son patrimonio, se respetan, pero el rótulo de la calle tiene que ir a la misma altura en todas partes, haya lo que haya debajo".

Del fórum otoñal de Indigestió, que nos atacó por sorpresa el 24 de noviembre en el Convent de Sant Agustí con la matizada pregunta “¿Tenemos una cultura demasiado domesticada?” me llevé a casa una serie de dudas y como en los días siguientes anduve poco por casa, las dudas se hicieron mayores, se emanciparon y me abandonaron, permitiéndome hacer la siguiente reflexión:

A mi entender, la cultura es memoria, preservación, patrimonio, conservación… la cultura es el conocimiento humano transmitido y explicado con el objetivo de proteger el legado y la experiencia de los que han vivido antes. Supongo que, sobre todo, con la finalidad de no cometer errores desafortunados (imaginémonos que cada vez que vamos a comer una seta tuviésemos que proceder por el sistema ensayo-error, desconocedores de las experiencias previas). La cultura de cocinar nos permite hacer la paella y la cultura de la paella nos facilita comernos las almejas sin intentar masticar las conchas. Hay una cultura de las armas, que propicia su efectividad a partir del conocimiento de los diseños creados anteriormente. Hay una amplia cultura también en la manipulación genética de las razas de perros. Todo diseño es cultura, sea continuadora, precursora o rompedora. El diseño de nuestros sistemas de vida es cultural, por eso no nos sorprendemos cada mañana cuando nos encontramos una silla en el comedor ni nos preguntamos para qué sirve. La terrible enfermedad del Alzeimer sería el reto definitivo para la cultura (o su negación absoluta).

Son diseños muy comprobados la agricultura, la apicultura, la cunicultura o la piscicultura y tenemos muy clara la diferencia entre un animal o un vegetal “doméstico” (cultivado) y uno salvaje. Cultura quiere decir cultivo y quiere decir domesticación, es decir, cultura es intervención en el destino, manipulación y control del presente, configuración de sistemas no espontáneos. También es la explicación del relato de los hechos humanos, que a menudo llamamos historia. Cultura es, pues, política. En este baile de palabras si no sinónimas, relacionadas, se nos cuela la Cultura con mayúscula, algo que el poder (o el sistema) relaciona con el arte. ¿Por qué? Misterio misterioso, pero está claro que un Ministerio de Cultura no tiene relación con el diseño de armamento. Sin embargo, debería tenerla. Esa Cultura con mayúscula tiene por misión mantener un control sobre el arte. Ah, perdón, ahora da mucho miedo decir arte (el arte, que debería ser salvaje), ya ni lo escribo con mayúscula, pero quería decir que la cultura del arte es el control de lo que para mí es el arte: subversión, transgresión, contracultura, probablemente. Si nos atenemos a las palabras, poco más hay que decir. La cultura es imprescindible para la preservación del sistema, y el arte sería una puesta en cuestión de éste y en muchas ocasiones una propuesta sincera para su aniquilación o el derribo de las convenciones. Por ello la cultura ha de ser domesticadora, represora, reconductora y asimiladora, su única misión es destruir el sentido temporal de las cosas otorgando al presente cierta forma de intemporalidad circunstancial. Así resuelve el descontento e incluso la melancolía, hasta que no necesita reconfortar, sino que puede reñir y amonestar, establecer distancias y definir periferias. También es cultura todo aquello que estudiamos y documentamos sobre la civilización: antropología, psicología, historia… La economía no es más que una estructura cultural. Todas las costumbres son culturales, los modos y las formas. La confusión entre Cultura y Arte es cultural. Cuando se creó el Consell Nacional de les Arts en Catalunya, sólo se llamó así durante el periodo del borrador de ley, y al publicarse ya se llamaba Consell Nacional de la Cultura y de les Arts. Alguien tuvo, además, el detalle de poner Cultura delante de Arte, para que quedase muy claro.

Pues bien, ese constructo contemporáneo que la política llama cultura, en el fondo no se nutre más que del arte, la ciencia y la religión. Por lo demás es un eficaz sistema de filtros, y si la cultura es control, la política es el control de la cultura, esa cosa transversal y espectral: no hay ninguna carrera universitaria llamada Cultura. La cultura se le supone a la Humanidad y, la verdad, sin ella no existiría, al menos bajo ese nombre pero, así como la Humanidad parece existir, más mal que bien, no hay ninguna prueba verdadera sobre la existencia de la cultura.

Tengo preparada una posdata extraña y muy relacionada con el mejunje cultural:

El 7 del 7 de 1977 yo tenía 20 años y estaba muerto de miedo en medio de una hilera de tíos muertos de miedo en el patio del Convent de Sant Agustí, que por entonces funcionaba como cuartel. Nos habían dado un saco de tela caqui, llamado petate, y nos tuvieron al sol durante dos o tres horas hasta que llegó un militar y nos dijo que éramos una puta mierda y que saliésemos en fila y al trote. Corriendo así bajo el sol de julio nos llevaron hasta la Estació de França donde nos metieron en un tren borreguero que tardó 12 horas en llegar a un sitio que se llamaba Centro de Instrucción de Reclutas número 1, en un pueblo llamado Colmenar Viejo. Muchos años después, toqué con Anton Ignorant en el mismo patio, me parece que fue uno de los primeros conciertos celebrados en el Convent de Sant Agustí, convertido en centro cívico por el gobierno de la ciudad. He vuelto a tocar allí alguna que otra vez y también he producido conciertos de otros grupos, sobre todo en un ala del convento, la misma donde se celebró el fórum de Indigestió, una sala cerrada que aún hoy llaman “Sala Noble”. No tengo ni idea de qué función tenía ese espacio en su época conventual, supongo que, siendo el espacio más grande, quizá fuese el refectorio. En cualquier caso, “Sala Noble” me produce un incierto desagrado, es terminologia rancia de rancio abolengo… Creo que prefiero el “innoble” patio donde me freí al sol muerto de miedo a los 20 años. Pero, y esto no es más que cultura, se le podría poner otro nombre, no sé cuál, me da igual. Personalmente, para el patio propongo “Pati dels adolescents espantats que no volien ser soldats”.

Y si hubiera sido cosa mía, que no lo es, sólo estoy imaginando, la pregunta sería: ¿Puede acabar el sistema definitivamente con su gran enemigo, el arte, mediante la cultura?

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§ 6 respuestas a ¿Sabemos para qué sirve la cultura?

  • Rafa dice:

    Si senyors, prácticament d’acord amb tot. La meva opinió ès que s’ha magnificat la figura de l’artista i si hi ha algún repte social que assolir, aquest ès la democratització total de la creació, entesa com a suport vital de la existèncis d’un esser humá. “Crea el que et roti, i si encara no s’ha inventat, doncs ho inventes tú”.

    Hi molta tela al radera de la figura de “l’artista”; jo ho soc i ¿tú no? Mai m’agradat que m’encolomessin el nom ni el fet de esser artista, perque qualsevol persona normal, amb un grau normal de intel.ligència, sensibilitat i imaginació, ja ès potencialment un artista. I tots aquells que no ho tenen, també. La magnificació del fet creatiu genera col.lectius de tíos paridors, grans visionaris i innovadors; pero també una nutrida branca de gilipolles encarcarts que van d’artistes per la vida. Ara, trobo a faltar una gran manca de sensibilitat social en aquest fet (jo primer soc un artista, i després una persona. ¡Doncs collonut!)

    Dona massa de sí el tema per poder seguir… el deixo sobre el tapet.

    RZ

  • Victor Nubla dice:

    Hola, Jordi. Sí, totalment d’acord, hi ha pràctiques transgressores en molts àmbits de la vida i moltes menys a l’art dels mercats i dels museus. I tant! D’això precissament parlava en aquest post, de fet crec que el que em dius està reflexat amb més o menys aproximació en ell.
    I els fluxes són bidireccionals, com dius. Un dia t’en enteres que la CIA va fer pujar el valor de la pintura expressionista nordamericana per frenar l’interés per l’art soviètic i un altre, que Vaclav Havel va citar The Velvet Underground en el discurs de fundació de la moderna nació Txeca. Per a mí aquests són clars exemples d’aquesta bidireccionalitat, i n’hi d’altres més subtils, en nivells socials no necessàriament polítics ni massius.
    En quant al que dius de la lletra C, ja pot ser ben certa l’explicació que em dones, sí.
    I, finalment, recordo l’apunt del Miguel Morey i hi estic d’acord. Aquestes línies de fuga existeixen i són explorades, però quan se segueixen aquestes línies i es transgredeixen els límits que travessen, què deixa de ser domèstic, la cultura o el transgressor? I què hi ha a l’altra banda, una altra cultura, l’absència de cultura, la contracultura? També em confón la idea d’una cultura massa domesticada… ho hauria d’estar menys o gens? Quant menys domesticada més salvatge? I domesticada per quí? Són dubtes que li pasen a un pel cap hores després d’assistir a un debat o llegir un text o viure una situació, i tracta d’ordenar els pensaments de manera que es pugui arribar a alguna conclusió. El resultat és aquest bloc d’opinions i idees personals, on hi bolco les meves impressions i, sense cap ànim especial de controversia, tracto d’establir una diàleg mental amb els imputs que rebo. Són simples conclusions personals i expressen els meus processos mentals, molt més laberíntics que les meves conviccions, que són molt més primàries. Són dubtes i reflexions. Així trobo la contradicció entre la Cultura amb majúscules i l’art, ja desprovist avui dia d’aquesta pretensió. No cal rescatar els significats arcaics de les paraules: “arte”, segons el Diccionario Ideológico de Julio Casares, encara vol dir “virtud, poder, eficacia y habilidad” i fins i tot “conjunto de reglas para hacer bien alguna cosa”, “cautela, astucia” o “artillería”, fins a 45 línies, de les quals, solament quatre serveixen per l’acepció “acto mediante el cual imita o expresa el hombre lo material o lo invisible, valiéndose de la materia o de sus propiedades sensibles”.

  • I, ja que parlem d’etimologies, m’ha semblat interessant explorar la d’art:

    El término arte procede del latín ars, y es el equivalente al término griego τέχνη (téchne, de donde proviene ‘técnica’). Originalmente se aplicaba a toda la producción realizada por el hombre y a las disciplinas del saber hacer. Así, artistas eran tanto el cocinero, el jardinero o el constructor, como el pintor o el poeta.

  • Jo discrepo des d’un punt de vista estrictament empíric. En l’actualitat conec més pràctiques trangressores fora de l’àmbit artístic, d’aquestes que anomenes culturals, que entre els auto-denominats artistes, ja sigui els que viuen del mercat o els que són acollits pels museus. Em refereixo a gent amb vivències atípiques de la sexualitat, a gent que aprèn a viure sense diners, a gent que posa en qüestió els costums a l’hora de menjar, etc, etc.

    No tinc gens clars quan els fluxes de continguts -inclosos els trangressors- van de la cultura, en el sentit antropològic, a l’art, i quan van en direcció inversa. Crec que la relació és bi-direccional.

    Referent a això del CONCA que esmentes caldria atendre a la complicitat dels artistes en la incorporació de la C. Sota el meu punt de vista, les associacions d’artistes participants en el procés de constitució de l’organisme, veien en aquesta lletra una oportunitat per erigir-se en els gestors legítims de la cultura, i per tant d’administrar més recursos.

    Al mateix Fòrum que esmentes crec que el Miguel Morey va apuntar una possible sortida al debat quan dèia que la cultura és domesticadora però alhora conté les línies de fuga que permeten posar en qüestió l’ordre. Sota el meu punt de vista, aquestes línies de fuga son tant explorables des de l’ús diguem-ne quotidià de la cultura, com des de l’art, que per a mi no és més que una de les manifestacions de la cultura.

  • […] blog Conócete a mi mismo on fan una interessant reflexió posterior al […]

  • en Girbén dice:

    La contigüitat amb el museu de la xocolata (desfeta) resulta reveladora. Cultura i domesticació de les bones, que si no, en cru, no hi ha qui es mengi una llavor de cacau.
    Tal vegada l’art sigui el pont capaç de connectar ribes abans aïllades (un pont penjat de lianes, una passera de troncs, un gual de pedres planeres… tant hi fa), i la cultura l’estructura de pedra que, posteriorment, el senyor del lloc decideix construir al mateix lloc i per la qual exigirà peatge.
    Tampoc és que hi entengui gaire… Prou es nota que no he fet cap “Master en dinamització cultural”.

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