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17 junio, 2013 § Deja un comentario

Pájaro, moto y silla (Lisboa, junio 2012)

Pájaro, moto, silla y presencia primordial (Lisboa, junio 2012)

¡Randy siempre tenía tiempo! Lo encontraba por aquí y por allá, e incluso lo vendía para tener espacio. Randy también tenía espacio, aunque solía cambiarlo por tiempo. Decía que aquello era imprescindible, puesto que él se considera tridimensional. No anda falto de razón. Bien, en realidad es cuadridimensional, ya que el tiempo no está en ninguna de las tres dimensiones básicas. “¡Básicas!”, dijo un día, y rompió a reír. “Si supiérais cuántos seres vivos se contentan con una y con dos dimensiones…”

Randy era así. Dicharachero, especulativo, amante. Su carácter encajaba en el perfil de todas las profesiones falsas que ahora están de moda. Randy podría haber sido presidente de gobierno antes de que existieran las profesiones falsas, por ello las agencias de colocación le recomendaban cursos de reciclaje: se había acabado el tiempo de los presidentes de gobierno dicharacheros, especulativos y amantes. Ya se olía la muerte en todos los barrios y todos los noticiarios y todos los quioscos de prensa y en el resto de los sitios: desde las guarderías a los geriátricos. El mundo estaba gobernado por los que viven a media distancia de los dos extremos de la vida y tratan de inculcar en los demás el pánico a la revancha, la trasnochada idea del karma colectivo y un montón de excusas destinadas a eclipsar las consecuencias de su manera de excusarse. El mundo estaba en manos de los cobardes.

Randy tampoco podía hacer gran cosa. Es como si te compras un jersey en las rebajas y descubres que las mangas te van largas.

Se arremangó y consideró diversos escenarios, algunos de los cuales no vienen a cuento. Destacaremos solo aquellos que pueden ilustrar esta reseña:

El escenario Uno contenía una representación del escenario Dos.

El escenario Dos contenía una representación del escenario Tres.

El escenario Tres era claramente regresivo.

El escenario Dos podía relacionarse sin esfuerzo con el escenario Uno, pero éste no compartía nada con el escenario Tres, y viceversa.

Más tarde descubrimos que el escenario Tres tendía a Cero.

Hubo una señora que escribió desde una ciudad pequeña diciendo que éramos unos idiotas si no entendíamos que considerando el Cero un escenario más y sumando los cuatro, daba Seis:

1+2+3+0=6

por lo que debían existir aún dos escenarios más por descubrir. Pero Randy me dijo que por lo que a él respectaba, del escenario Cuatro al Setecientos sesenta y cinco (no había llegado más lejos), todo tenía más bien relación con colores de la infancia, retazos de canciones al levantarse por la mañana, cómo relacionarse  con las chicas, olfatear las calles, caminar de espaldas en lugares conocidos, las croquetas, la familia, los vecinos y todo aquello que entra por los sentidos. Me ofreció enviarme el listado de las características particulares de cada escenario y decliné amablemente el ofrecimiento. Aseguró que me haría llegar un resumen, al menos, y no puede negarme. Al cabo de unos días recibí su carta.

Contenía el siguiente resumen:

1. Estoy en cada escenario, sea activa o potencialmente, porque ha surgido de mi imaginación.

2. Pero, al ser fruto de mi imaginación, esos escenarios no pueden ser fácilmente compartibles, quizá tendríamos que comentarlos abiertamente.

3. A menos que mi imaginación no difiera tanto de la de mis congéneres.

4. En ese caso aún es más esencial comentar con franqueza todo el tema, en un horario aceptable y sin presión.

5. Si fuera posible, sugiero para el encuentro… (Aquí Randy daba las señas de una vieja bodega, hábilmente modernizada, en la zona de Sagrada Familia).

Le dije a Randy que con todo aquello solo estaba tratando de encontrarse favorablemente con mujeres solitarias y me dijo que nada de eso, y que si había que cambiar de escenario, no tenía el menor problema. Propuso como alternativa una coctelería de nombre difícil de retener y se fue caminando hasta el punto donde el horizonte llega a confundirse consigo mismo. De esta manera, Randy desapareció en el contraluz más crudo que jamás haya existido: la silueta de alguien recortada contra el sol poniente de una ciudad estúpida de cualquier continente. Pues si algo es cierto, es que el sol se pone para todos, aunque para la Tierra, no.

Aquellos días había llegado mucho pescado. Pescado enfocado al futuro, un pescado trascendente excepto para personas con su propia secreción axilar, absolutamente desinteresadas por su destino. Personas sumadas a personas. Vamos, lo que mucha gente llama gente. Y el mundo se hizo en un par de líneas: aquí una historia, más allá unas referencias y, mucho más cerca de lo que usted piensa, el meollo del asunto. Si la primera línea acababa así, la segunda sostenía la importancia de llegar hasta el final. Pero ni Randy ni yo consentíamos en dejar el tema en un línea más y ya está. Al contrario, si se podía ir más lejos, ¿por qué no?. Así fue como nos enteramos de aquella vieja frase (era moderna pero la pronunció la antigüedad en persona): Ahora no se trata tanto de mantener la visión de niño en el mundo adulto, sino de proyectar la visión de adulto en un mundo bobo.

En aquel momento se abrieron los cielos, que andaban bastante cubiertos y por qué no decir apretados, y efectuaron la cesión: expulsando gases y haciendo retronar los valles con sus ventosidades pedorreantes, el firmamento entero se expresó con moderación. Aliviado, no dejó de recompensar a la naturaleza en diversos aspectos que se han mantenido en secreto.

Randy y yo, aún siendo testigos del espectáculo de la furia desatada por los cielos, decidimos cumplir con nuestra palabra y mantuvimos la partida semanal de 42, uno de los juegos más divertidos de los Mundos Bajo Control. Mientras tanto, ¿qué pasaba afuera?

De acuerdo, es algo difícil de explicar, pero lo intentaré: por una lado tenemos la gente armada que, una vez ha deducido que disparar sobre personas es mucho más motivador que hacerlo sobre objetos inanimados, elige ese trayecto para infectarse de la bilis de sus víctimas y morir en general, es decir, en vida. Por otra parte, no hay que olvidar que la gente sensata, por su parte, trata de ayudar en este mundo aunque de una forma más práctica, ya que intentan hacer felices a los que no lo son y nunca han considerado que finalizarlos sea conducirlos a la plenitud. ¿Qué más nos queda?

Los demás.

Hay personas que se han fabricado un territorio interior lleno de simulaciones que llaman “los demás”. Para esa gente no existes, no estás.

No me refiero a esos “demás” que creen en otros “demás” sino más bien a…

¡Ups!… lo siento, no puedo continuar, Randy me llama, está en un apuro, necesita una efeméride que sume 33…

Por favor, mientras tanto, ¿alguien puede ir explicando el sentido de Todo Esto? Tampoco debe costar mucho tiempo ni traer tanta complicación…

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