Contra la limpieza estética

28 septiembre, 2013 § Deja un comentario

Diversas orejas (agosto 2000)

Diversas orejas (agosto 2000)

 

Repaso repulsivo al control estético

que se usa como estrategia de poder o de boicot

Cuánto daría por ver la envidia y el cretinismo fundados sólidamente sobre el conocimiento y no sostenidos por la argamasa de años de provinciano respeto a lo comprensible.

Qué difícil acaba siendo soportar a aquellos que juegan al juego (su partida en juego) de la vida, sin la vergüenza de callar que, si no se han aprendido las reglas, es porque no hace falta, aunque lo más probable es que no tengan ni idea de cómo se hace.

Bendito egoísmo. Santo culto al yo. Qué descanso para el ser colectivo. Aligerará sin duda el equipaje en el caso remoto de que fallase la simulación de mundo en la que anidan esos zombies parloteadores que hay que aguantar cada día y a quienes no defraudaremos, mientras tengamos la fuerza de voluntad suficiente para hacerles confiar en que formamos parte de su triste simulacro, su patética cultura y su imaginaria pertenencia a esta decadente civilización de la que, en un alarde de escrupulosa coherencia, han decidido no tener ni idea. Imaginémonos cuánta comprensión nos ahorramos y qué incomprendidos podemos llegar a ser por aquellos que nos tratan a nosotros, gente normal, como iguales y se consideran normales o incluso avanzados con respecto a su tiempo (es decir, a sus recuerdos infantiles).

Esta gente vive en un mundo de superhombres, superhumano y supernatural. Impresiona un montón. En determinadas circunstancias, no hay nada que pueda ser más impresionante que el mal gusto.

Están casi por todas partes, pero no en todas partes. Hay sectores que difícilmente pueden esponjarse para su derrame presencial, territorios quizá más austeros y/o inflexibles. Laberintos a los que, en un alarde de circunspección, ignoran o desconsideran.

Claro, entienden la reciprocidad pues usan la revancha.

No creo que sean muchos, pero están organizados. No debe ser una horda, pero están armados de malas intenciones.  Tienen una gran capacidad de destrucción unida a una gran capacidad de supervivencia. En mi fuero interno, pienso que tener dinero, una vida planificada y no cuestionarse a uno mismo, dejan más espacio en la mente para urdir estrategias, pero si me preguntan, lo negaré y afirmaré que usar poco la válvula cerebral no permite que se llegue a sobrecalentar y, en consecuencia, resulta prácticamente imposible vulnerar el rango de límites de frecuencia que ésta determina.

Hablaba de esa gente: bueno, su objetivo es triunfar en la vida, y en la vejez poder cantar juntos las viejas melodías de hoy. ¿Inofensivo? Claro, siempre que en su decálogo de conducta no apareciese el insidioso mandamiento de exterminar toda otra forma de gusto. Con lo bien que podría estar todo pasando a la vez.

Para quien se haya perdido por el camino, advierto que no estaba hablando de cosas masivas, sino de la pura cultura local de mi entorno.

Añado que estoy de acuerdo con Llorenç Barber: ¡Contra la limpieza estética!

Aunque casi nadie se lo crea, nada representa a nada y en música, menos.

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