Cuando los extraterrestres invadieron la música (I)

9 abril, 2015 § Deja un comentario

El 11 de marzo de 1977, Lluís Josep Grifol experimentó un avistamiento OVNI en el macizo de Montserrat, a caballo de tres comarcas, casi en el centro geográfico de Catalunya, acontecimiento que dio origen a las concentraciones de ufólogos y centenares de aficionados que desde entonces se producen allí los días 11 de cada mes. Cuatro años antes, unos emisarios del planeta Gong, llegados recientemente a la Tierra, habían ofrecido un concierto en la abadía benedictina de la montaña sagrada.

Fue entonces

CUANDO LOS EXTRATERRESTRES INVADIERON LA MÚSICA

 in memoriam Dingo Virgin

A nadie se le escapa que la ciencia ficción ha tenido su papel en la inspiración de muchos compositores. Nos podemos remontar al inicio de la segunda mitad del siglo XX y no solo en la música para el cine de ese género, como la banda sonora de Bernard Herrmann para Ultimátum a la Tierra (1951) y la impresionante música de Louis & Bebe Barron para Forbidden Planet (1956), sino también en los repertorios de bandas y discos de consumo popular. Satélites Telstar y Sputnik en las guitarras con eco y vibrato de los grupos de rock, aderezadas con los primeros zumbidos de los sintetizadores y el hipnótico theremin, o la Música para un guateque sideral de Tom Dissevelt y Kid Baltan en 1960. Pero no solo cohetes y astronautas frecuentaban aquellos sonidos de ciencia ficción, también se pensó en interpretar la música barroca con sintetizadores, como podría haber pasado en una novela de Philip K. Dick (Wendy Carlos, Switched-On Bach, 1968), de hacer música electrónica para calmar a los niños (Raymond Scott, Soothing Sounds for Baby, 1964) o para hacer crecer a las plantas (Mort Garson, Plantasia, ya en 1976). Lo cierto es que la música popular y la ciencia ficción han mantenido ese idilio desde entonces, sea en una sólida monogamia (desde el Major Tom de Space Oddity hasta el Rocket Man de Elton John), o bien en un fructífero trío en el que invitan al cine a unirse a la fiesta (y no al revés). ¿Quién no se acuerda del grupo que actúa en la cantina de Tatooine en Stars Wars (1977)?

Ha habido música de ciencia ficción desde los años cincuenta hasta hoy, pero lo que vamos a revisar esta vez no son los recursos creativos y las concomitancias entre géneros que se nutren de la maravilla y la imaginación, sino de verdaderos extraterrestres actuando en los escenarios de medio mundo. En nuestro imaginario colectivo, la presencia de uno o varios alienígenas en la Tierra podría considerarse de varias maneras: el extraterrestre se camufla y pasa por un terráqueo tratando de llevar una vida lo más discreta posible, o bien se manifiesta ante nosotros como tal y con buenas intenciones para hacernos evolucionar política, tecnológica o socialmente. La tercera opción posible nos lo presenta como un hijo de puta que intentará exterminarnos por razones de espacio o de hambre, o de pura mala leche. Pero a nadie se le ocurre que unos seres de otro planeta lleguen a la Tierra y monten una banda.

flying teapot - portada

GONG

Y Gong era una banda, formada en 1967. Vale la pena analizar de entre toda su discografía, que supera la treintena de discos, la trilogía que presenta la parte central de su mitología, en la que Zero The Hero llega al planeta Gong en tres LP. El primero, Flying Teapot (1973), narra el hallazgo por el egiptólogo Mista T Being de un anillo mágico en el tenderete de Fred the Fish, un vendedor callejero de teteras antiguas. Con aquel anillo se puede captar una radio pirata del mismísimo planeta Gong. Zero The Hero, borracho, ha tenido una visión y anuncia la profecía: en el año 2032 los habitantes del planeta Gong se manifestarán en la tierra como duendes en teteras volantes (Pot Head Pixies). Esta manifestación tendrá lugar en el Himalaya. El disco termina cuando Zero le da a un gato su cucurucho de fish and chips y el gato, que resulta ser Good Witch Yoni, le da a cambio una poción.

En la portada del disco se ve a dos personajes dentro de la tetera, que es verde. Uno lleva un micro en la mano y ambos unos sombreros en forma de cucurucho, también verde, con una hélice en la punta. Tanto podrían estar en una cabina de pilotaje como en un estudio de radio. El disco apareció en 1973. Antes de este disco, Gong habían ya publicado Magick Brother, Mystic Sister (1970), Camembert Electrique (1971) y la música de la película Continental Circus (1971). Este es el primero de una nueva y determinante trilogía, que se conoce como Radio Gnome Invisible.

angels_egg_portada

El segundo disco de la trilogía se llama Angel’s Egg (1973) y retoma la narración donde se quedó al final de Flying Teapot. La poción de Good Witch Yoni permitirá a Zero The Hero viajar hasta el planeta Gong y recoger el mensaje extraterrestre contenido en las visiones que allí experimentará. El mensaje, según explicaba el mismo Allen, es este: En el 2032 seremos sabios visitantes que aterrizaremos en este planeta. La banda de música Gong está ahí para prepararos. En la portada del disco vemos cómo Shakti Yoni ofrece a Zero la poción en un té y este entra en trance. De su ombligo sale un hilo de plata con la forma de su propia cabeza en el extremo, que se eleva por el cielo hacia una esfera en la que se encuentra una mujer con las piernas abiertas mostrando su sexo. Allen: la tetera simboliza la unión del pene masculino con la matriz femenina y la oreja es el orgasmo tántrico auditivo. Finalmente la tetera se asemeja vagamente a la forma actual de una nave espacial que llegará de nuestro planeta madre en el año 2032. ¡Ya verán!

you_gong_portada

En el tercer disco, You (1974), Zero The Hero debe regresar de su trip. Ahora su tarea es comprender la visión que ha tenido y comenzar la construcción de su Templo Interior Invisible, tal como le ha enseñado Hiram, el Maestro de Obras. Después decide organizar la Gran Fiesta de Fusión en la Isla de Todas Partes, que resulta ser Bali. En la fiesta, el Doctor Interruptor enciende el tercer ojo de todos los presentes menos de Zero, que se ha distraído comiendo pasteles. De esta manera, se le escapa la revelación, y debe reincorporarse al ciclo de vida y muerte, para alcanzar la sabiduría escalando la pirámide de la vida y en cada ciclo acercarse más al Huevo del Ángel. El mismo Allen lo explicaba así en el año 2004: Zero The Hero realiza un viaje de autodescubrimiento que termina en el lugar que empieza. La historia es cíclica pero realmente el círculo de Zero es una espiral, lo cual indica que hay movimiento en el tiempo incluso hacia arriba y abajo. Evolución cíclica. En la portada, una pirámide escalonada aparece cubierta por un mar de estrellas y un planeta menguante, en un psicodélico montaje fotográfico.

Muchos exploradores del universo de Allen y sus acompañantes, consideran que la trilogía Radio Gnome Invisible es el relato de un proceso de aprendizaje y transformación espiritual. Si Flying Teapot es la revelación, Angel’s Egg sería el descubrimiento del placer y You el conocimiento del Otro. Sin duda, también recuerda a un buen viaje de LSD.

Junto a Gilli Smyth (Shakti Yoni / The Prostitute) y Daevid Allen (Dingo Virgin), los fundadores, decenas de músicos pasaron por la banda, entre ellos algunos tan relevantes como Pip Pyle, Charles Hayward o Chris Cutler. Incluso Don Cherry tocó con Gong, pero la formación base del periodo Radio Gnome estaba integrada por Didier Malherbe (Bloomdido Bad De Grasse), Steve Hillage (The Submarine Captain), Mike Howlett (Mista T Being), Tim Blake (a veces Francis Bacon, a veces Hi T Moonweed The Third) y Pierre Moerlen (Pierre De Strasbourg). Allen, antes de la aventura psicodélica, espacial y definitiva de Gong, estuvo en la primera y mítica formación de Soft Machine (La máquina blanda, tomado de William Burroughs). Gilli Smyth ha producido una quincena de discos con su banda Mother Gong. Los proyectos individuales de todos los miembros del colectivo alcanzan el centenar de discos, e incluyen fusiones, hasta nuestros días, con otras bandas como Acid Mothers Temple o Here & Now.

Se considera a menudo a Gong como un grupo progresivo, pero lo cierto es que su música es una mezcla extraordinariamente groovy de jazz y rock psicodélico, con elementos de electrónica cósmica. Música hipnótica impregnada de mucho sentido del humor, como en el mantra de Angel’s Egg: Hare Hare, Supermarket, Hare Hare, London Bus, Hare Hare, Lady’s Lavatory…! Con inesperadas referencias al ocultismo: What do you think about Gurdjieff? se escucha de pronto en uno de sus discos. Cabe añadir que se trata de unos músicos formidables y que la producción del sonido es sensual y envolvente, muy distinta de la de los discos progresivos de la época.

gong_film

De las andanzas de Gong por el área catalana se podría escribir un libro, los años en Deià, instalados en el Bananamoon Observatory, donde Allen produjo ni más ni menos que la gran pieza psicodélica de Pau Riba, Licors y donde se grabó el disco Good Morning, la colaboración de Allen con el grupo balear Euterpe, pasando por la actuación de Mother Gong en Barcelona, etc. Pero es necesario detenerse especialmente en la visita de Gong a Montserrat en el año 1973. Un joven monje benedictino, Francesc Bofill (Brother Francis, en el panteón gonguiano), le franqueó las puertas del monasterio a Maggie Thomas (una figura relevante del movimiento de Canterbury) pese a la reticencia de los otros monjes. El mensaje de Maggie era sencillo: Gong quería tocar en la montaña sagrada. Los monjes les propusieron un concierto en el encuentro anual de jóvenes que se celebraba en verano. Gong accedió si además podía tocar en el interior de la basílica, ante la virgen negra. Y así fue. El grupo se alojó en el monasterio, departieron largas horas con los monjes, explicándoles su psicodelia sincrética durante las comidas en el refectorio. También se habló de Fulcanelli y de Gurdjieff, según cuentan los protagonistas. El primer concierto, para los asistentes al encuentro de jóvenes, tuvo lugar en una de las muchas iglesias de la montaña, concretamente, la de Santa Cecilia. El segundo fue en la basílica. Afortunadamente, todo ello quedó documentado por un equipo de cineastas (comunistas, según Brother Francis) que andaban por allí. La verdad es que hay una filmación fenomenal de Manel Esteban Marquilles, de unos 20 minutos de duración que se puede encontrar en internet. No solo contiene el concierto, sino que documenta las andanzas de los emisarios cósmicos por la montaña, con sus gorros verdes puntiagudos culminados en una hélice. Una delicia que no conviene perderse. Las imágenes del concierto muestran a Gong en el periodo entre Flying Teapot y Angel’s Egg, actuando en el presbiterio para una audiencia formada por monjas, monjes, jóvenes católicos, algún turista y los cineastas en cuestión. También se pueden encontrar en Internet las memorias de Daevid Allen sobre aquel episodio y un documento excepcional: el relato de lo que sucedió, de la mano del propio Francesc Bofill, el monje que finalmente se convirtió en promotor, consiguiendo otro concierto para la banda en Terrassa.

Cabe advertir que Allen, Smyth, Gong y todos sus proyectos paralelos, siguen en activo y continuarán estándolo, probablemente, hasta 2032.

En una entrevista más o menos reciente, a la pregunta sobre qué había experimentado cuando conoció personalmente a Sun Ra, Daevid Allen respondió: Encontré a Sun Ra en 1979 en NYC. Me dijo que me tomara una taza de café y me relajara.

 
primera parte del artículo publicado en el número 4 de la revista Presencia Humana, editada por Aristas Martínez
Anuncios

Etiquetado:, , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Cuando los extraterrestres invadieron la música (I) en Conócete a mí mismo.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: