Gálibo

24 septiembre, 2015 § Deja un comentario

Un libro recomendado

Un libro recomendado

Esperando la lluvia, se pasó el día. Pero qué bien que esperamos la lluvia. ¡Con qué elegancia llevamos la sequía!

Los campos de la vida se siembran de estupidez cada temporada. La cosecha es estable. Sin apenas variación, la producción jamás defrauda. No hay ser humano que no se nutra, aunque sea de vez en cuando, de tan rico alimento, que llega a todos y nos consuela de los fracasos recibidos en pos del conocimiento.

No son inusuales el respeto y hasta la devoción por las cosas notariales; la norma, la regla y el testimonio acrecientan el confort de aquel que espera confirmación de su derecho legal a existir. Gracias a esa importante franja de población, subsisten los notarios de la música, esos ejecutores sacramentales del ocio. Al fin y al cabo, la certeza formal es ahora mismo prácticamente imbatible.

 

Todo esto es muy raro

25 julio, 2015 § Deja un comentario

atención constante

atención constante

“Si estás tan bien, ¿por qué te quedas ahí abajo? Firmado: Empleado Angustiado.”
“Estoy en trámite de liquidar a la Catedral Negra. Regresaré a tierra firme cuando haya terminado. Firmado: Patrón Confiado. PD: Reúne a los otros. Serán necesarios.”
(Philip K. Dick, Gestarescala, 1969)

No deja de ser chocante, y por la tanto divertido, inesperado, sugerente o variado, que siga el calor y que, mientras se van enfriando los territorios aledaños, el litoral central se mantenga tropical, sudoroso y perezoso. Las tormentas de aquí al lado llegan a nosotros como viento caliente, como gotazas de agua hirviendo que duran dos minutos. Seguimos peregrinando por lugares con aire acondicionado, evitando las calles sin sombra, cubriéndonos el pelo con agua o con sombreros.

En tales circunstancias, se libran del control un montón de condicionantes que acaban determinando el estilo, la forma y la veracidad. Ya era hora, pobres condicionantes y su deriva…

TERCERA POSIBILIDAD DE RECOMENDAR MANDANGAS PARA HACER ESTE VERANO, DURE LO QUE DURE, E INCLUSO EN EL RESTO DEL AÑO.

1. Con toda probabilidad, vas a encontrarte con que tu ego es la parte más desesperada de ti.

2. Dale vacaciones.

3. Dile que te vas en el mismo vuelo pero toma otro o quédate tranquilamente en casa. Puedes enviar unas maletas al aeropuerto, eso siempre tranquiliza.

4. Reflexiona sobre todo ello.

5. Pregúntate por qué hasta una cosa tan estúpida como aclarar la cerveza con algo sin alcohol acaba consistiendo en una sobredosis de azúcar.

6. Pensemos en cuánto azúcar añadido le ponemos a la vida. Es decir, definamos el concepto de “amargo”.

7. Y ya verás que todo son cosas que empiezan con B: Buscando la belleza, practicando la bondad, viendo Blade Runner, Blue Velvet, Beeteljuice, Blow Up, Brazil, Batman y The Birthday Party (¡Bambi y Ben-Hur, no hace falta!) .

Nueva guía veraniega 2015 para conocerse a mí mismo

22 julio, 2015 § Deja un comentario

punto2Debido a que el verano sigue manifestándose y los ventiladores remueven el aire caliente, se puede obtener el engrudo que, fruto de una mezcla de humedad, sudor, olores y ciertas calidades de algunos alimentos, nos aproxima unos a otros de esa manera tan ineludible. Esa mezcla de calor y asfixia que nos vuelve sociales, una especie de voluntad colectiva que bajo este infiernillo meridional nos permite hacer planes que, en solitario, no alcanzaríamos a realizar, se combina con los estados de ánimo. Es algo que no se puede negar. “Nuevas recomendaciones estivales” puede ser una buena idea.

Las series de oraciones subordinadas no dejan de ser muy veraniegas.

Eso sí, respetando el viejo conocimiento que dice que poner en televisión imágenes de gente bañándose en la playa no “refresca” a quien lo mira, igual que escribir sobre iglús, esquimales y osos polares, que tampoco alivia del calor, no me queda más remedio que recomendar cosas más bien calurosas. Llevo dos días pensando que era mucho mejor dejar el tema, como cada año, después de soltar el rollo, pero hoy me he dicho:  De manera que… ¿por qué no? Así que…

LAS SEGUNDAS RECOMENDACIONES ARDIENTES NO SON PLOMO FUNDIDO, LA IDEA ES VER SI REFLEXIONO SOBRE ELLO ESTOS PRÓXIMOS DÍAS. COMPARTE Y DISFRUTA.

1. Puede haber registros sonoros que no han sido grabados intencionadamente.

2. En el mar Mediterráneo hay cachalotes, por lo que parece casi inevitable que también el kraken se pasee por aquí.

3. Si Plutón está clasificado como un planeta enano y Júpiter como un planeta gigante, está claro que la Tierra debe ser un planeta… ¿casi enano? ¿un poco más grandecito que Marte? ¿Poquita cosa?

4. La casa y las cosas que hay en ella crujen de vez en cuando, también los colgadores de ventosa de la pared de la cocina se despegan sin previo aviso, arrastrando al suelo inocentes trapos, coladores para infusiones y hasta un delantal  rojo a topos blancos.

5. Los pequeños núcleos emocionales de personas suelen ser irreductibles y si cuentan con periferias es algo que no se suele saber. En cambio:

grandes periferias emocionales masivas de personas = núcleos nada pequeños y no emocionales

6. ¿Cómo saltar en el tiempo? Salte sobre sus pies, caerá a tierra en el futuro de cuando saltó.

7. Respecto a este otro tema, ni lo intente: no son los gatos ni el oso panda, usted es el único animal contemplativo, así que deje de observar como si nada le incumbiera. El mundo sólo lo interpretamos nosotros.

Guía veraniega 2015 para conocerse a mí mismo

16 julio, 2015 § 1 comentario

Bip

Bip

No podia faltar a la cita ineludible con los lectores de este blog, a los que cada verano lanzo recomendaciones que no me ha pedido nadie para pasar estas semanas tan agradables en las que no debería decírsele a nadie lo que tiene que hacer y mucho menos, recomendárselo. Advertencia: me dirijo a quienes aman el calor, personas normales, como el resto, pero proclives a considerar la canícula como algo que vale la pena. Gente que prefiere sudar en camiseta antes que bajo un abrigo en un sitio con demasiada calefacción. Gente que no tiene inconveniente en compartir la pegajosidad colectiva y asumirla como un principio de igualdad entre las personas. Segunda advertencia: lo que os voy a recomendar son recomendaciones, nada más. Algunas irrealizables. No hay que frustrarse por ello. Total, el resultado va a ser el mismo.

Bien, comenzaremos por las recomendaciones literarias. Pienso que este agosto todos deberíais leer estos libros:

– Personaje inglés en una isla, de Jean-Noël Vuarnet, un libro precioso, traducido por primera vez y publicado por incorpore.

El caso Saint-Fiacre, de Georges Simenon. Una pequeña obra maestra de la intriga costumbrista. Se encuentra por todas partes en edición de bolsillo y de segunda mano. Parece mentira que aún no lo hayáis leído.

Ángeles Fósiles, de Alan Moore, editado por La Felguera, con traducción de Javier Calvo. Aunque se presenta como un libro ilustrado, el texto vale por sí solo, tanto el prólogo de Servando Rocha como el ensayo de Moore, ya que no deja de ser lo único interesante escrito sobre el tema desde hace un siglo, más o menos.

Mondo Brutto nº 43, el acervo imprescindible.

En cuanto a las músicas que iba a recomendar, prefiero que os limitéis a escuchar aquello que teníais previsto sin pensar ni por un momento que os estáis perdiendo algo, porque esa deriva no resulta satisfactoria emocionalmente. Podríais decir que más fácil es encontrar las músicas que los libros, una vez que uno propone una guía, y lo encuentro razonable. Que las pistas anteriores llevarían a búsquedas probablemente destinadas al fracaso… bueno, quizá no tanto en la sencilla, calurosa y amable segunda quincena de julio, pero podría ser cierto. En todo caso… ¿músicas? No es acaso inevitable que suene música en un sitio donde vas a tomar una cerveza tanto como en el que buscas el gazpacho Alvalle en una estantería o  en el teléfono de alguien que se sienta a tu lado en el metro? La música está por todas partes. Es una bonita idea. “La música está por todas partes.” Y sirve para muchas cosas, tanto que podríamos considerarla la única arte aplicada que no ha sido todavía homologada.

Más recomendaciones veraniegas:

– Mirar por ventanas.

– Tocarse las rodillas.

– Considerar la posibilidad de hablar con insectos persistentes.

– Buscar la sombra.

– Hacer encuentros con amigos que se van de vacaciones y se quieren despedir porque te quedas.

– Abandonar los hidratos de carbono a partir del mediodía.

– Pensar en las ranas. (De hecho, pensar en las ranas ayuda a conciliar el sueño; proyectar imágenes de perros también funciona)

– Llegar a la conclusión de que el downtown de Gràcia ya está a reventar de turistas en sus tres fases evolutivas:

1. Larva: Turista miedoso con trolley buscando su hostel con la ayuda del GPS.

2. Crisálida: Turista que se ha hecho con una bicicleta de alquiler y explora la posibilidad de hacer eses por las aceras aterrorizando a los vecinos.

3. Mariposa: Turista borracho en el bar de abajo que ya entiende el idioma porque todos le hablan en un inglés horrible.

Todas estas cosas que se me han ocurrido no son nada comparadas con lo que voy a contar a continuación:

Existe, y eso es terrorífico, una conexión mental entre todos los habitantes de esta ciudad.

Existe, y eso es calorífico, un aumento de la temperatura en los meses de verano en la ciudad.

Existe una forma proboscídea de interesarse por los otros, y eso es una falta de tacto.

Existe, y nadie lo pondrá en duda, el artilugio mecánico que sirve para algo.

Y, sin embargo, nadie se ha manifestado todavía  sobre ese asunto de la mutación. Muchos esperábamos que el cambio, ahora que es tan evidente, sería motivo de alegría y, por qué no, de ponencias, discursos y opiniones. Creíamos que se tornarían practicables los viejos y olvidados caminos hacia una nueva filosofía y una nueva ciencia. Por supuesto, alguna nube de tristeza podría embargar a los que usan los espejos y, por otra parte, era de esperar que las cosas se duplicasen. Y bien, todo esto, a pesar del suspense del párrafo, ha sucedido: la mutación se ha dado, se debate sobre ella, antiguos atajos han sido desbrozados en pos del conocimiento; quienes no son, lo son menos aún y su doble tiembla y se desdibuja con la calima hasta desintegrarse en el aire asfixiante.

Y lo que es, es. O sigue siendo, sin ser ni más ni menos, lo cual, en este manicomio de más de siete mil millones de majaras en órbita anual permanente alrededor  del sol, no deja de ser normal.

De todas formas, sugiero que os fijéis en los detalles.

Inaudito

5 julio, 2015 § Deja un comentario

Un arbol que te encuentras en mi calle

Un árbol amenazador que te encuentras en mi calle

Desde abril no había escrito en este bloc tan importante para mí; ese lapsus necesario. Ahora hace calor, el calor es como una envolvente, toda frecuencia producida se llena inmediatamente de armónicos que oscilan, dando una sensación de tiovivo térmico. Del sol aplastante a la sombra asfixiante. Es la humedad de Barcelona. Un bien que nos dio la naturaleza a los habitantes de aquí (sitio, lugar). Calor: pues, la verdad, ya no es diferente en cada esquina. No circula ni un suspiro de aire. No ha habido marinada hoy. La ciudad sucumbe bajo el plomo ardiente, el cielo se emblanquece de temperatura y ni siquiera regala los azules de junio. Pensar: Bueno, aún parece posible. Hacer: uf, la cosa se complica. Comer: ¿puedo vivir de gazpacho y melocotones? Dormir: El último recurso sudoroso. ¿No se suponía que debíamos estar activos? Algo iba a pasar, si no nos espabilábamos, tengo entendido. ¿Pero qué puede pasar con esta brasa? Lo de siempre. No es la primera vez, ni la última. No es ni una mera vez. Es lo que es. Uno suele verse grande en relación a los demás. Se imagina grande y ve a los otros pequeños… o bien se ve pequeño y los demás se le hacen grandes. SIn embargo, pequeño entre pequeños, grande entre grandes, parece imposible, o demasiado fácil o extremadamente complicado. Elusivo en la dinámica, en todo caso, del convivir socialmente. Estrella rutilante de los anhelos personales, el cambiar uno, siempre es una oportunidad para otros. Quien te mira, quien te espera, quien no te esperaba y quien no te había visto todavía. Su oportunidad. Tu cambio. No es una buena transacción. Cuidado. Informa de tu estado y te vendrán a observar. Se acabarán las conversaciones interesantes, se establecerá una moratoria de los temas importantes. Convertido en escaparate, casi todos se mirarán en ti. Y los que nunca te vieron, lo harán por primera vez, jugando a la certeza de juzgarte inofensivo. Pero el aviso estaba colgado, en todas las lenguas y en todos los sitios visibles: anunciaba el momento del juicio. Estaba acompañado de un informe en el que se detallaban todas las enfermedades superadas, consciente o inconscientemente. Lo que no había era un plan de la misión. Lo siento, he tenido que fabricarlo como buenamente he pensado que se podía hacer una cosa de ese tipo, suponiendo que se ajuste a los parámetros, sean cuales sean, que se les atribuyen a los planes de una misión normal. Pero no hay misiones normales, así que ésta es tan excepcional como las otras. Aún diría más, pero no hace falta. Recojan el fruto de sus pesquisas aquellos que investigan e interésense por cómo funciona la magia en estos contextos tan volátiles quienes evolucionan en común. Y recuerden: no me gustaría estar solo en esta iniciativa tan sostenible de descifrar el destino de un pequeño colectivo emocional. Por otra parte, éste podría ampliarse o reducirse. Mientras tanto, una polilla intenta estrellarse contra la lámpara halógena que tengo en el escritorio, lo hace sistemáticamente y me lleva a pensar si sería correcto apagar la luz y dejarla a merced de la oscuridad, donde perdería el sentido de la orientación. No puedo hacerlo, seguiré escribiendo. La idea del calor es fascinante. T. E. Lawrence, por ejemplo, describe las rocas del desierto calcinadas por el sol de una forma que no produce sed en el lector, sino más bien hambre. Sus oasis explican cordero asado después de cada travesia y lo interesante es ver cómo se toman esta situación los camellos sarnosos que le acompañan. Hergé introduce la sed implacable en El cangrejo de las pinzas de oro para poner a prueba a su futuro personaje principal. La literatura ha repartido sed desde la Biblia hasta Arthur Gordon Pym. Pero nadie sabe la sed con que beben los demás. En este mundo encapsulado sólo aprecio la prudencia y detesto el estupor. Y, por supuesto, ese árbol da mucho miedo. Es el que tuvo relaciones con la señal de tráfico, si no me equivoco. Ahora está del talante que se ve en la foto.

 

Cuando los extraterrestres invadieron la música (y III)

27 abril, 2015 § Deja un comentario

 

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MAGMA

En 1969, Sun Ra publicaba su disco Atlantis, al mismo tiempo que un grupo de personas, bajo el nombre de Magma, comenzaban a actuar en los escenarios de París, vestidos de negro, luciendo en sus ropas un símbolo extraño. Un amenazador grafismo Op que, según su creador, Christian Vander, fue inspirado por el arte egipcio, como si se tratase de un escudo metálico o un gran medallón sobre el pecho, aunque ha sido frecuentemente asociado con un pájaro, quizá porque en la portada del primer disco de la banda, la garra gigante de un ave se abate sobre una ciudad y sus habitantes, derramándose sobre ella como lava ardiente. El baterista, compositor y escritor Christian Vander se movía en la escena del jazz contemporáneo de la capital francesa desde muy joven y había tenido la suerte de conocer a algunos de los mejores músicos del momento e incluso de tocar con algunos de ellos (su primera batería se la regaló Chet Baker). A finales de los 60 estaba implicado como instrumentista y compositor en distintos proyectos, pero la muerte de John Coltrane en 1967 le sumergió en un profundo proceso de indagación estética, una vez hubo llegado a la conclusión de que el jazz había terminado con la desaparición del revolucionario saxofonista místico. Magma fue el resultado de aquel proceso, y no fue solo un proyecto musical porque, aunque sin duda Vander inventó —creó—una nueva música que pervive hasta hoy, también descubrió un planeta, con su lengua y su historia, además de conocer la revelación de unos hechos futuros y la posibilidad de evitar un apocalipsis.

Se trata de una historia del futuro (¿o del presente?): la Tierra ha llegado a un punto de no retorno, la decadencia de la cultura y la sociedad junto a la degradación del planeta llevan a un grupo de personas a fletar una nave espacial para lanzarse a la búsqueda de un nuevo mundo que colonizar, donde crear una nueva civilización que no caiga en los errores que han precedido a aquella situación en la Tierra. El largo viaje culmina con el descubrimiento del planeta Kobaïa, en el cual se instalan los exiliados terráqueos para poner en práctica su idea de una sociedad que respete el planeta sin renunciar al progreso tecnológico. Pasan los años y un día detectan una nave averiada en la órbita de Kobaïa. Al rescatarla descubren que en ella viaja una tripulación terrestre que, invitada a explicar las novedades del lejano planeta común, revelan a los kobaianos que el proceso de decadencia se ha acrecentado y la sociedad humana se encuentra sumida en el caos. Solicitan también a sus anfitriones que viajen hasta la Tierra para propagar su filosofía entre sus habitantes y salvarla así de su inminente destrucción. Estos, finalmente, acceden a enviar una delegación.

A su llegada a la Tierra son recibidos y escuchados por las autoridades y explican la filosofía que en Kobaïa les ha llevado a alcanzar la iluminación espiritual y a conseguir la felicidad de todos sus habitantes, pero inmediatamente son encarcelados y su nave, requisada, pero no lo bastante rápido como para que los kobaianos no puedan enviar una llamada de socorro a su planeta, donde inmediatamente se prepara una misión de rescate.

Cuando la nave kobaiana de rescate llega a la Tierra, la tripulación comunica que cuenta con un arma definitiva y que piensan usarla si no devuelven a los rehenes, cosa que los terrícolas hacen de inmediato. Así que los kobaianos regresan a su planeta pero, aunque no volverán jamás a la Tierra, su mensaje se propaga entre la población y su filosofía se transmite de una generación a otra. Uno de los terrícolas que atesora ese conocimiento es un místico llamado Nebehr Gudahtt. Su mensaje a los terrícolas es que solo pueden salvarse de una inminente y definitiva perdición mediante la autopurificación, que permitirá la comunicación con el espíritu divino del Ser Supremo, el Kreuhn Kohrman. Ese periodo de la historia de la Tierra, posterior a la marcha de los kobaianos, es conocido como el Theusz Hamtaahk (El Tiempo de la Aversión), que concluye cuando Nebehr Gudahtt organiza una marcha celestial (zeuhl) para conseguir la iluminación colectiva. Inicialmente, las multitudes rechazan el mensaje y cargan contra él y sus seguidores, pero poco a poco, mientras se enfrentan, van comprendiendo uno a uno el verdadero sentido de su existencia y propósito en la Tierra, y acaban por marchar todos juntos.

Hasta aquí el relato central que da origen a la cosmogonía de Magma. Está explicado en dos primeros ciclos que son en sí mismos una trilogía cada uno. El primer ciclo, Kobaïa, incluye tres discos, un primer doble LP, titulado Magma, y otro llamado 1001º centigrades. En el segundo ciclo ya se han desarrollado por completo la lengua y el alfabeto kobaïano. Recibe el nombre de Theusz Hamtaahk y también es una trilogía, aunque su homónima primera parte nunca se publicó en disco. La segunda y tercera parte sí, con los títulos urdah Ïtah y Mekanïk Destruktïw Kommandöh. Este disco es considerado por muchos la obra cumbre de Magma. Hay un tercer ciclo, llamado Ëmëhntëhtt-Ré que contiene a su vez otra trilogía, formada por los discos Köhntarkösz Anteria, Köhntarkösz y Ëmëhntëhtt-Ré. Narra la historia de Köhntarkösz, un hombre que descubre la tumba de un antiguo maestro egipcio llamado Ëmëhntëhtt-Ré. Al penetrar en la tumba, Köhntarkösz experimenta una visión en la que se le aparece el antiguo maestro y le revela todos sus conocimientos.

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Así como la discografía de Magma sigue hasta nuestros días, los diversos aspectos de la filosofía y la cosmogonía kobaianas continúan siendo la temática central, a menudo en forma de nuevos ciclos, siempre cantados en la lengua kobaiana sobre la poderosa música de Vander y los suyos.

Musicalmente, podemos definir a Magma como el encuentro inaudito del jazz y el rock con las músicas postclásicas europeas y la psicodelia de Canterbury. Un camino que también habían seguido otros grupos de la época, como Henry Cow, y que Frank Zappa transitó en algunos momentos de su carrera. Stravinsky o los arreglos que Carl Orff había popularizado a final de los años 30 de las músicas goliardas de los Carmina Burana, resuenan en la música de Magma. Sin olvidarse de las influencias patentes de Coltrane, Archie Shepp o Albert Ayler. Pero también la energía y la puesta en escena de la música popular eléctrica son patentes en sus poderosos y masivos directos. Magma (banda, orquesta, comunidad y embajada extraterrestre) era un grupo numeroso, más de una decena de músicos, en torno al núcleo duro inicial formado por Christian y Stella Vander, Bernard Paganotti, Klaus Blasquiz, Teddy Lasry… pero a lo largo de todos estos años, hasta hoy, han pasado por la banda un centenar de músicos, algunos de ellos instrumentistas de renombre en las músicas progresivas francesas, como Jannik Topp, Didier Lockwood, Yochk’o Seffer o Benoît Widemann, lo cual da una idea de la calidad instrumental del grupo y de la dificultad que la complejidad de las composiciones de Vander suponía, puesto que la obra de Magma es sinfónica. Y frenética. No se recrea en lugares comunes ni transiciones espurias. Hay discos de Magma que son verdaderas descargas de adrenalina, escuchen la pieza Köhntarkösz en el doble LP Magma Live y comprenderán lo que quiero decir.

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La música inventada por Vander ha creado una escuela, y así como sus seguidores hablan y escriben en la lengua de Kobaïa, muchos músicos han formado grupos en las últimas tres décadas dedicados a componer y tocar lo que se conoce como música zeuhl (celestial, en kobaiano). Es música del planeta Kobaïa y no se imaginen que allí entienden por música celestial cualquier cosa que podríamos asociar aquí con ese adjetivo: ni new age ni arpas tocadas por ángeles sonando entre las nubes…

Acabaremos con unas frases de Christian Vander, en una entrevista de 1995: No había escuchado a Sun Ra (antes de la fundación de Magma) pero siempre que lo escuché después, sentí que había algo, una conexión real. Lo divertido es que antes de llamarse Magma, la banda tuvo un nombre más largo en mente, y sonaba muy parecido al nombre completo de la Arkestra de Sun Ra. (…). No pienso que las enseñanzas de Gurdjieff y los principios que subyacen en ellas se puedan aplicar ahora. Hoy eso no funciona. Ni las plegarias de los monjes del Tíbet, que son cada vez menos y menos escuchados. Creo que entiendo parte de las cosas que no están funcionando y llevo escritas 800 páginas de una novela filosófica donde lo explico.

¿Publicará algún día Christian Vander su exégesis? En todo caso, en estas tres entradas nos habíamos propuesto presentar los indicios de que al menos existen tres maneras de viajar al espacio exterior que garantizan altas dosis de placer auditivo (Gong, Sun Ra, Magma), aunque no deja de ser duro descubrir que no solo es muy posible que el origen de la vida en la Tierra proceda de las condritas meteóricas de Marte, sino que parte de la mejor música hecha en nuestro planeta sea cosa de extraterrestres.

 

 tercera parte del artículo publicado en el número 4 de la revista Presencia Humana, editada por Aristas Martínez
 

 

 

 

 

Cuando los extraterrestres invadieron la música (II)

21 abril, 2015 § Deja un comentario

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SUN RA

Aquel hombre que en 1979 le sugería a Daevid Allen que se relajase, afirmaba haber venido del planeta Saturno. Su misión era salvar a la Tierra mediante la música. Y su música era tan especialmente distinta como la del australiano. Las leyendas sobre Sun Ra son abundantes. Una de ellas dice que consiguió que en su pasaporte no pusiera “nacido en Birmingham, Alabama” sino “aterrizado”. En todo caso, Sun Ra llegó a la tierra en 1914 como Herman “Sonny” Blount. Sobre su origen, podemos atenernos a sus propias palabras: La gente dice que soy Herman Blount, pero yo a ese no lo conozco, es una persona imaginaria que nunca ha existido. Tengo una hermana y un hermano llamados Blount, pero su padre murió diez años antes de que yo llegara al planeta. Él no es mi padre. Si me propusiera hacer algo con el nombre de Sonny Blount, no podría… Yo no soy terrestre, soy un ser celeste.

En 1952 creó la Solar Arkestra que, con diversas variaciones de nombre y de personal, ha existido hasta nuestros días, después de la muerte de su fundador. Hasta aquella fecha, Blount había sido pianista en el circuito de clubs y cabarés de Chicago y arreglista y acompañante de muchas estrellas del jazz del momento, como Sarah Vaughan, Fletcher Henderson o Coleman Hawkins. Entre una cosa y otra, cabe destacar un acontecimiento determinante en la vida de Sonny Blount, desencadenante, entre otras cosas, de su cambio de nombre y la creación de la Arkestra: el encuentro con Alton Abraham, un emprendedor y técnico de rayos X, que compartía con el pianista la pasión por la historia antigua, la ciencia, el misticismo y el ocultismo. Abraham se convirtió en el mánager de Sun Ra y la colaboración entre ambos se extendió a lo largo de 25 años.

Mientras Sun Ra iba desarrollando un universo filosófico y estético a partir de la profundización en aquellas disciplinas, las diferencias musicales entre los combos creados antes de 1952 y la revolucionaria Arkestra se iban haciendo patentes.

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Por ejemplo, la Arkestra experimentaba con combinaciones instrumentales inéditas, como doblar los instrumentos base: bajo eléctrico y contrabajo a la vez, dos bateristas en lugar de uno, dos saxos barítonos. Incluyeron instrumentos poco usuales de percusión, antes incluso de que Art Ensamble of Chicago lo hiciera, así como vientos de doble lengüeta tan poco frecuentes en el universo jazzístico como el oboe o el fagot, y el propio Sun Ra tampoco se limitó al piano, sino que exploró las prometedoras posibilidades que la electricidad estaba brindando a los instrumentos de teclado: pianos y órganos eléctricos, clavioline (un teclado evolucionado de las ondas Martenot) y, más tarde, sintetizadores. En cuanto a lo compositivo, Sun Ra se adelantó, e inspiró, a las concepciones radicales del free jazz de Charles Mingus, John Coltrane o Cecil Taylor, introduciendo polirritmias, utilizando estructuras modales y desarrollos que no orbitaban en torno a la centralidad tonal, sino que se desplazaban y propiciaban el trance, la transmisión de un estado que músicos y público compartían en largas sesiones de emocionantes e inesperadas derivas armónicas y rítmicas, con frecuentes intervenciones vocales y corales. La insólita música de Sun Ra estaba acompañada por una puesta en escena inédita para la época: light show, túnicas metálicas y cascos espaciales, evocación de la estética egipcia clásica, vestidos luminiscentes… un imaginario que se iba enriqueciendo a medida que Sun Ra, mediante su poesía y el desarrollo de su filosofía, indagaba en el misterio. Ciencia ficción, viajes espaciales, cábala, panhumanismo… Nunca quise ser parte del planeta Tierra, pero estoy obligado a estar aquí, así que todo lo que hago por este planeta es porque el amo-creador del Universo me obliga a hacerlo. Pertenezco a otra dimensión. Estoy en este planeta porque la gente necesita mi música.

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Fueron años de rebelión y cambios en la música de jazz negra y en los Estados Unidos. El free jazz y los movimientos políticos radicales originaron una situación colectiva excepcional. La Arkestra, comuna interplanetaria, se instaló en Nueva York después de averiarse su furgoneta volviendo del Festival de Montreal. Chicago quedó atrás y Sun Ra se convirtió en un miembro influyente de aquella vanguardia neoyorquina en la que estaban inventando el futuro de la música personajes como Pharoah Sanders, Marion Brown o Lex Humphries. En 1972, la Solar Arkestra, conocida también, en sus sucesivas metamorfosis, como Solar Myth Arkestra, Space Arkestra, Astro-Infinity Arkestra, Intergalactic Discipline Arkestra, Astro Intergalactic Infinity Arkestra, etc. Se mudó a Filadelfia cuando el padre de Marshall Allen, el genial saxofonista de la banda y líder actual, ofreció al colectivo una casa en aquella ciudad.

La producción discográfica de la Arkestra es ingente, sus giras fueron constantes e incluían números de danza, circo, recitados místicos y el abandono del escenario por parte de los músicos para mezclarse entre el público, en conciertos de cinco horas. Al mismo tiempo, Sun Ra autoeditaba su poesía y sus cómics y creó su propio sello discográfico, Saturn Records, junto al enigmático Alton Abraham.

Sun Ra abandonó nuestro planeta el 30 de mayo de 1993, pero la Arkestra ha seguido funcionando hasta la actualidad en óptimas condiciones de transmisión galáctica: su mezcla de soul, funk, free jazz y psicodelia sigue siendo un medicamento recomendable contra la pérdida de hedonismo y trascendencia y ha sido inspiración de grandes aventuras en la música negra contemporánea, como por ejemplo la saga Parliament / Funkadelic, o de extraterrestres ya mencionados antes, como Daevid Allen y Gong.

Solo una vez pude ver, a través de un telescopio, el planeta Saturno. Sus anillos parecían sólidos y su colorido era fascinante. El planeta estaba allí, en medio de una quietud silenciosa y gélida, sobre un fondo de estrellas igualmente quietas. Pensé en Sun Ra y su música solar, profunda, cálida y psicotrópica. Entendí que hubiera elegido la Tierra para aquella misión que en el planeta gigante no hubiera tenido la menor trascendencia.

 segunda parte del artículo publicado en el número 4 de la revista Presencia Humana, editada por Aristas Martínez